miércoles, 13 de enero de 2016

Leído en ABC - Salvador Sostres.

El domingo me enfadé con mi mujer, y aunque no está bien que lo diga yo, creo que con toda la razón.

Ayer por la tarde todavía no me había pasado el enfado, porque aunque no soy rencoroso, se trataba de un viejo tema de discusión que me subleva que una mujer inteligente como ella no sea capaz de entender. Y cuando puse a dormir a la niña, sobre las ocho y media, me extrañó que mami aún no hubiera llegado, y mientras terminaba el artículo de ABC sobre el Balón de Oro de Messi recordé que hace unos días me dijo que el lunes cenaba en casa mis padres. Oh, Anna. Yo aquí enfadado contigo por una viejo disputa, irritante pero sin ninguna importancia, y tú con dolor de garganta, y una tos más molesta que yo, aguantando para mí el hilo delgado que aún me une con mis padres. Cuando recordé dónde estabas me avergoncé de haberte gritado el domingo, y haber prolongado tanto mi enfado.

Tendríamos que pensar siempre dónde está la persona con la que nos hemos enfadado, pensar qué hizo ayer o qué hará mañana y si realmente estamos tan enfadados o creemos que podemos estarlo.

¿Qué es tener razón comparado con la compasión de la mujer que te ama y que te ve incapaz, indefenso y arrinconado, y va la noche de un lunes, con dolor de garganta, a una cena que ni el va ni le viene con los suegros para llegar donde tú no llegas, y hacer lo que tú no eres capaz de hacer? ¿Qué es una arrogante vieja disputa en comparación con ese amor tan humilde y tan nuevo? ¿En nombre de qué suficiencia olvidamos que si no tuvieran con nosotros más piedad de la que merecemos ya nos habríamos quedado solos?

Tendríamos que guardar silencio, de vez en cuando. Sobre todo los que de tanto hablar del amor que damos nos olvidamos del amor que necesitamos.

Tendríamos que guardar silencio. Y acariciar las manos suavísimas y lentas que todo nos lo han dado, y que de los charcos más sucios nos han rescatado, sin reprocharnos jamás la torpeza ni pedirnos nada a cambio.

sábado, 9 de enero de 2016

Diez sugerencias para 2016 - Cear Vidal.


1. Por encima de todo no se deje dominar por la preocupación o la angustia. Es cierto que habrá situaciones que no pueda arreglar, pero, aun así, el año concluirá al cabo de doce meses y la vida continuará. Cuantos menos sofocones se lleve mejor. 
2. No se deje enredar por el apresuramiento y la prisa. Jesús dijo que había que observar los lirios del campo y las aves del cielo. No podrá hacerlo corriendo y sin tomarse tiempo para reflexionar con calma. Por eso, no permita que los políticos, los medios y otros expertos en manipulación lo aceleren engañándolo. Piense en todo con sosiego y tranquilidad. Contemple la realidad de las cosas y no lo que le venden como tal y, con seguridad, le irá mejor. 
3. Procúre ser y olvídese de tener. Lo que haya ganado honradamente con su esfuerzo intentará quitárselo, con razón o sin ella, el Montoro de turno porque los vampiros de hoy no ceden ni ante las ristras de ajos. El sistema se ha afianzado como un inmenso mecanismo de expolio de las clases medias en favor de las castas privilegiadas así que espérese lo peor. La prima de riesgo, el mercado de valores, la deuda pública, la Agencia tributaria o el sistema financiero tampoco están para echar cohetes. No ponga su corazón en nada de eso. Sin embargo, lo que usted sea interiormente no podrá arrebatárselo nadie jamás. Sea, por lo tanto, o, al menos, intente ser lo mejor. 
4. Saboree cada instante grato de su vida. Ciertamente, los buenos momentos no regresarán jamás, pero sí podrán quedar almacenados para aquella época difícil en que necesite recuerdos que endulcen su vida. Puede que los precise y mucho. 
5. No espere soluciones de los políticos. Los primeros de entre ellos se las ven negras para arreglar su propio porvenir o simplemente para no acabar en el banquillo. Hay excepciones, pero recuerde que usted les paga el sueldo y – salvo que sea usted un rufián incrustado en cualquiera de las administraciones gracias a ellos – no viceversa. Son incapaces de formar gobierno y de hacer lo que deben con que imagínese si les importa ayudarle a usted y a los suyos. 
6. Cuide de sus amigos. Los verdaderos son extraordinariamente escasos y no tienen precio. Los descubrirá con enorme facilidad en las situaciones difíciles. Si permanecen a su lado, son amigos. Si miran para otro lado, le abandonan o incluso se suman al linchamiento, es que no ha perdido usted nada al perderlos de vista. 
7. Escuche a todos con paciencia y educación. Hágalo igual que si se tratara de su padre o de su hijo, pero sea prudente con los que lo adulan, lo envidian o lo aborrecen. Por regla general, su opinión no vale ni siquiera esa sustancia que se pisa por descuido en ocasiones y que deja un olor desagradable. Y tampoco permita que lo lleven a malgastar su tiempo. Con seguridad, el suyo es más valioso que el de los pelmazos. 
8. No pierda tampoco un instante con los que se duelen porque a usted le van bien las cosas. Si quieren sufrir porque usted es feliz, allá ellos o, dicho en otras palabras, si se quieren condenar que se condenen. 
9. Lea con calma y atención la Biblia. Los tiempos son difíciles y la ansiedad acecha detrás de cada esquina, pero, precisamente por ello, cuando todo se tambalea – y ya lo creo que se tambalea todo - son más precisas que nunca las verdades eternas 
y 10. Confíe en Dios. Sin límites y sin que lo aparte de esa confianza lo que puedan hacer los demás. Es, con diferencia, el Único que ofrece una garantía del cien por cien. Lo dice alguien con no poca experiencia en ser objeto de las traiciones más repugnantes. Dicho lo cual: les deseo un felicísimo y luminoso año 2016.

lunes, 16 de noviembre de 2015

jueves, 29 de octubre de 2015

Las ONCE reglas de Bill Gates.

El que ha vuelto a ser el hombre más rico del mundo después de que Amancio Ortega que arrebatase el título por unas horas, tiene mucho que enseñar a las nuevas generaciones. Por eso, la revista Forbes ha recopilado las once reglas de Bill Gates más útiles para los jóvenes que quieran triunfar en su vida profesional.

- Regla uno: "La vida no es justa, acostúmbrate a ello".

- Regla dos: "Al mundo no le importará tu autoestima. El mundo esperará que logres algo, independientemente de que te sientas bien o no contigo mismo".

- Regla tres: "No ganarás más de 3.000 euros mensuales nada más salir de la universidad y no serás vicepresidente hasta que con tu esfuerzo te hayas ganado ambos logros".

- Regla cuatro: "Si piensas que tu profesor es duro, espera a que tengas un jefe. Ese sí que no tendrá vocación de enseñanza ni la paciencia requerida".

- Regla cinco: "Dedicarse a freír hamburguesas no te quita la dignidad. Tus abuelos tenían una palabra diferente para describirlo: lo llamaban oportunidad".

- Regla seis: "Si metes la pata, no es culpa de tus padres, así que no te lamentes por tus errores; aprende de ellos".

- Regla siete: "Antes de que nacieras, tus padres no eran tan aburridos como lo son ahora. Ellos empezaron a serlo al pagar tus cuentas, limpiar tu ropa y escucharte hablar acerca de tus problemas. Así que antes de emprender tu lucha por las selvas vírgenes contaminadas por la generación de tus padres, inicia el camino limpiando las cosas de tu propia vida, empezando por tu habitación".

- Regla ocho: "En el colegio puede haberse eliminado la diferencia entre ganadores y perdedores, pero en la vida real no. En algunas escuelas ya no se pierden años lectivos y te dan las respuestas que necesitas para resolver correctamente un examen y facilidades para que tus responsabilidades sean cada vez menores. Eso no tiene nada que ver con la vida real".

- Regla nueve: "La vida no se divide en semestres. No tendrás vacaciones de verano largas en lugares lejanos y muy pocos jefes se interesarán en ayudarte a que te encuentres a ti mismo. Todo esto tendrás que hacerlo en tu tiempo libre".

- Regla diez: "La televisión no es la vida diaria. En la vida cotidiana, la gente de verdad tiene que salir del café de la película para irse a trabajar".

- Regla once: "Sé amable con los nerds (los más aplicados de tu clase). Existen muchas posibilidades de que termines trabajando para uno de ellos".

viernes, 16 de octubre de 2015

miércoles, 7 de octubre de 2015

Las Loras

https://www.facebook.com/429271663789081/videos/850139061702337/

martes, 6 de octubre de 2015

A VUELTAS CON EL PARO. Santiago Niño Becerra.

Vamos a ver si acotamos las cosas en su justa medida en relación a la tasa de desempleo de Septiembre.
De entrada una puntualización: la publicada es la tasa de desempleo registrado, es decir de las personas sin trabajo apuntadas en el SEPE, el Servicio Público de Empleo Estatal, y muchas de las personas que se inscriben lo hacen porque estar inscritas es condición sine qua non para percibir alguna contraprestación económica, razón por la que al finalizar el período de percepción dejan de renovar su registro y salen de las estadísticas del desempleo registrado, cosa que no sucede con la Encuesta de la Población Activa, la EPA. (El número de personas desempleadas que en España encuentra trabajo a través del SEPE es ridículo en comparación con Francia, y ello es debido a los recursos con los que el Servicio cuenta).
En segundo lugar, cuando se leen cifras, y más en el caso de las correspondientes al empleo, siempre hay que fijarse en los datos desestacionalizados, y lo que dicen los datos desestacionalizados es que el paro en Septiembre no subió, al revés: bajó en 9.746 personas. Al igual que aumentó el número de inscritos en la Seguridad Social: 35.000 personas. (Lo de los datos desestacionalizados es muy curioso. Cuando son peores que los datos en bruto, los políticos tienden a ocultarlos, lo que no hacen cuando son mejores. En fin).
En tercer lugar hay que ver qué empleos se crearon y donde se crearon. Por ejemplo, el apartado ‘Educación’ creó 62.420 empleos, pero en Agosto había destruido 56.475. Y de los 1,8 millones de contratos de trabajo formalizados en Septiembre el 88% fueron temporales y el 12% indefinidos, lo que incluye a los a tiempo completo y a tiempo parcial.
En cuarto lugar es preciso tener muy presente que la cifra de un mes no indica absolutamente nada: en economía lo importante es la tendencia, y lo que muestra esa tendencia es que el desempleo de larga duración afectaba al 49% de los parados en el año 2000 y hoy afecta al 63%.
Y en quinto jamás hay que perder de vista la remuneración que por su trabajo percibe la población ocupada, y lo que indica la tendencia es que entre los años 2008 y 2014 la masa salarial total ha caído el 18%, algo que parcialmente explica que las estimaciones apunten a que el año en curso la Seguridad Social vaya a cerrar con un déficit de 20 mM€.
Ahora vuelvan a pensar en las cifras del desempleo de Septiembre.