La nuclear aporta el 20% de la electricidad en España con solo el 5% de la capacidad instalada
martes, 12 de mayo de 2026
miércoles, 6 de mayo de 2026
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Conversación
El problema no es Sánchez, como nos quieren hacer creer. Él solo es el personaje de turno. Es el sistema (y una sociedad irrelevante) lo que permite que Sánchez (o cualquier otro) haga lo que hace.
Ya no valer eso de “no podía saberse”. Y tal como están las cosas no parece probable que se pueda producir una reversión en el corto y medio plazo. Para eso sería necesario un violento cambio disruptivo, pues hay muchos elementos que están conformes con la situación actual.
La dignidad personal no la perderemos, pero como nación, ahora mismo no tenemos ninguna. No la que heredamos de nuestros antepasados, que deben estar flipando.
Juan Maqueda
https://www.eldebate.com/opinion/20260506/esas-cuentas-locas-locas-locas_414467.html
miércoles, 29 de abril de 2026
martes, 21 de abril de 2026
Norne Gaest La tragedia de España es que la mitad del electorado vota fuerzas que no son democráticas: las nazionalistas y las de izquierdas. No es Sánchez el problema, sino un producto acabado de lo que se incubaba en el PSOE y ya avisó con Zapatero. La militancia lo eligió y en su mayoría lo sigue apoyando, afiliados y votantes. Y lo mismo pasa con los nazionalismos: pese a ser los herederos directos de los terroristas, los bilduetarras son los que están subiendo y pueden ser el partido mayoritario. En Hungría perdió Orban, pero fue elegido otro político conservador, mientras la izquierda es residual y además no tiene problemas separatistas, y se contiene la inmigración. Aquí, Sánchez mediante, nos apoyamos en lo peor de dentro y nos aliamos con parte de lo peor de fuera, recibiendo a los demagogos corruptos iberoamericanos y a los corruptos y corruptores plutócratas globalistas, como un Soros.
https://www.vozpopuli.com/opinion/vivimos-un-golpe-de-estado.html
viernes, 17 de abril de 2026
PS no es estúpido; sabe perfectamente que España no es China, que las proporciones no admiten comparación. Pero también sabe, o cree saber, que las formas pueden adaptarse, que los sistemas pueden deformarse sin romperse del todo, y que entre una democracia plena y un autoritarismo explícito existe un territorio intermedio, lo bastante fértil como para ser cultivado. Siete años de gobierno a golpe de decreto ley, con un Tribunal Constitucional que ha terminado por funcionar como un borrador mágico y un Parlamento en la práctica vaciado de funciones, apuntan en esa dirección. No se trata de copiar, sino de una aspiración: la de construir, a escala local, una suerte de «pequeña China», discreta y funcional, que conserve la apariencia de una democracia, pero cada vez más alejada de su espíritu.
Hay coherencia de largo plazo. El momento fundacional se remonta 20 años atrás y tiene fecha: el 14 de noviembre de 2005, cuando José Luis Rodríguez Zapatero firmó en Madrid junto a Hu Jintao el acuerdo de Asociación Estratégica Integral.
70 países ya han comprobado que la inversión china suele ir acompañada de dependencia tecnológica, control de infraestructuras críticas, déficits comerciales, endeudamiento y nula aportación a la cadena de valor. El mercado chino sigue siendo impenetrable, las empresas extranjeras operan allí en un tablero inclinado y la supuesta reciprocidad es, en la práctica, inexistente. Lo que China adorna con el lazo de la cooperación termina funcionando como mecanismo de injerencia, control y palanca de poder.China no cuestiona a sus aliados por el uso que hacen del poder. No es escrupulosa. Su política exterior se rige por un principio mucho más simple: la no injerencia… siempre y cuando se le sirva bien. China le dice al gobernante corrupto: «Con nosotros no tendrás problemas». Ese es, precisamente, el mensaje implícito que Xi Jinping lanza a Sánchez invitando formalmente a su mujer.
Si queremos descubrir la verdadera naturaleza de la alianza entre España y China, es ahí donde debemos mirar: en los convenios de formación suscritos por las agencias de información estatales de uno y otro país. En el aprendizaje de técnicas de control social. En el manual de instrucciones para transformar España en la pequeña China de Europa.
https://theobjective.com/elsubjetivo/opinion/2026-04-17/espana-pequena-china-europa-articulo-benegas/
PALABRAS La idea de que la fortaleza de una nación depende de su sociedad civil es atractiva, pero en ESPAÑA deja un panorama preocupante. Una sociedad sin criterio no nace sola: es fruto de un debate público degradado, donde la consigna sustituye al argumento y la emoción al análisis. La polarización convierte al ciudadano en hincha, no en sujeto crítico.
La anestesia es aún más grave. Se ha normalizado lo inaceptable: escándalos que antes provocarían dimisiones hoy apenas generan reacción. La saturación informativa y el cinismo actúan como sedantes colectivos.
A esto se suma la dependencia de lo público, que desactiva la contestación. Cuando estabilidad y comodidad están en juego, la crítica se diluye. Por último, el dominio del cortoplacismo: se reacciona al instante, pero sin proyecto.
Si la fortaleza nacional radica ahí, el diagnóstico es sombrío: sin criterio, sin exigencia y con escasa voluntad de incomodar al poder, más visos de fraude electoral..…….escepticismo absoluto.
https://www.eldebate.com/opinion/20260417/vez-bolsillo_407396.html