martes, 6 de octubre de 2026
El post que me inspiró mi texto sobre el wokismo, que alcanzó 80 millones de vistas y fue retomado por decenas de medios en el mundo —curiosamente, muy pocos en Francia—, no venía de la nada.
Provenía de una conversación con un intelectual francés, exministro, extremadamente inteligente.
La pregunta era simple.
¿Cómo pudo la izquierda ganar durante setenta años en Occidente, cuando ya se sabía que el socialismo es una catástrofe?
Su respuesta me dejó paralizado.
«Es muy simple. Pusieron a Hitler en la extrema derecha.»
A partir de ahí, la trampa se cierra sola.
Cualquiera que quiera vender liberalismo y libertad se encuentra, por construcción, en el campo contrario. Y el campo contrario es el nazismo.
Por eso tratan a Elon Musk de nazi.
Por eso pegan a Javier Milei en la extrema derecha.
Por eso una Sarah Knafo se hace tratar de xenófoba y racista. Aún no se han atrevido a «nazi»: es judía. Si no lo fuera, ya estaría hecho.
El truco es viejo. Hemos redibujado el mapa. Hemos pegado la palabra «derecha» en el cadáver del siglo XX, y luego hemos declarado que todo lo que no es colectivista toca ese cadáver.
Por eso Milei dijo que Hitler era socialista. Que el nazismo era nacional-socialismo. Que el fascismo, él también, es un socialismo: «todo en el Estado, nada fuera del Estado».
Por eso la líder de la AfD dice ahora, en voz alta, que Hitler llevaba una política de izquierda. Que no era un liberal. Que era el Estado contra la persona.
La verdad empieza a estallar por todas partes.
No porque haya cambiado una moda. Porque el marco mental que aguantaba desde 1945 se está resquebrajando. Ya no se puede prohibir la pregunta gritando «nazi».
Este imperio del engaño está colapsando. Y eso es lo que lo hará caer: no una pelea de clanes, sino la restauración del vocabulario.
Las deudas de los países occidentales no son un accidente del camino. Son el balance de décadas de políticas que prometen protección y entregan dependencia.
El wokismo no es el corazón del sistema. Es la espuma. La última capa de justificación moral de un colectivismo sin aliento.
El verdadero clivaje ya no es izquierda / derecha heredada de 1945.
Es Control contra Libertad.
De un lado, todo el colectivismo, sea cual sea el nombre: socialismo, nacional-socialismo, planificación, wokismo de Estado.
Del otro, aquellos que quieren dejar que la gente construya.
Nuestros enemigos no son malas personas. Son malas cartas mentales. La reconversión es posible.
Es hora de devolver las palabras.
Y de ir a construir.
El 2 de febrero de 1905, en San Petersburgo, nació Alissa Zinovievna, filósofa y escritora de origen ruso, mejor conocida en el mundo de las letras bajo el nombre de Ayn Rand. Ella declaró: «Cuando te des cuenta de que necesitas el permiso de aquellos que no producen nada para poder crear; cuando veas que el dinero fluye no hacia aquellos que intercambian bienes, sino favores; cuando comprendas que muchos se enriquecen no por su trabajo, sino por la corrupción y las influencias, y que las leyes, lejos de protegerte contra ellos, los protegen contra ti; cuando descubras que la corrupción es recompensada y que la honestidad se convierte en un sacrificio, entonces podrás afirmar, sin sombra de duda, que tu sociedad está condenada.» Estas palabras resuenan, como una verdad intemporal, como una advertencia grabada en el mármol del tiempo.
En 50 años, los libros de historia dirán que Elon Musk ganó una guerra que nadie sabía que estábamos perdiendo.
Una guerra que comenzó hace 100 años, en una celda de prisión italiana. En 1926, Mussolini hace arrestar a un intelectual sardo de 35 años. En el juicio, el fiscal habría dicho: «Debemos impedir que este cerebro funcione durante veinte años». Se llamaba Antonio Gramsci. Su cerebro nunca dejó de funcionar. En prisión, llenó miles de páginas que se convirtieron en uno de los textos políticos más influyentes del siglo XX. Creo que estamos viviendo el momento en que su teoría se derrumba. Déjenme explicárselo. Gramsci se planteaba una pregunta simple. ¿Por qué la revolución comunista tuvo éxito en Rusia pero fracasó en todo Occidente? Su respuesta: en Occidente, el poder no se sostiene solo por el Estado, la policía y el ejército. Se sostiene por la cultura. Por lo que la gente encuentra normal, evidente, «de sentido común». Lo llama hegemonía cultural. Entonces, para tomar el poder, no hay que tomar primero el palacio. Hay que tomar primero las mentes. Las escuelas. Las universidades. Los periódicos. El teatro. La edición. Los tribunales. Eso es la «guerra de posición»: una conquista lenta, institución por institución. Cuando la cultura bascula, la política la sigue sola. Cuarenta años después, el activista alemán Rudi Dutschke lo convertirá en un eslogan: la larga marcha a través de las instituciones. Durante décadas, hemos vivido con un enigma que nadie lograba explicar realmente. ¿Por qué casi todos los artistas son de izquierda? Los actores, los cantantes, los profesores, los periodistas, una buena parte de la magistratura. ¿Por qué un país podía votar a la derecha elección tras elección y ver sin embargo que su cultura hablaba con una sola voz? Nos respondían: «Es porque la gente educada es de izquierda». Creo que la respuesta es más simple. Gramsci había escrito la receta, y se aplicó. Cuando controlas quién obtiene la subvención, el puesto, la buena crítica, el premio, la invitación al plató, controlas lo que se convierte en «la cultura». El mismo enigma existía a escala mundial. ¿Por qué tantos países en desarrollo, especialmente en América Latina, volvían a votar una y otra vez por gobiernos socialistas o de izquierda radical? Venezuela, Bolivia, Nicaragua, la Argentina de los Kirchner, la Colombia de Petro. La economía se derrumbaba, los cárteles prosperaban, el caos se instalaba. Y sin embargo el mismo voto regresaba. Mi convicción: la pobreza no era un accidente del sistema. Era un electorado. Y alrededor, había todo un ecosistema de ONG, de medios «independientes» y de programas de «sociedad civil», financiado en gran parte con dinero occidental. Luego, a principios de 2025, ocurrió algo que nadie se había atrevido a hacer nunca. Elon y DOGE abrieron los libros de USAID. Una agencia casi intocable desde 1961, decenas de miles de millones de dólares al año. La gran mayoría de los programas fueron cortados, y la agencia fue absorbida por el Departamento de Estado. El grifo se cerró. Y miren lo que ha pasado desde entonces. Bolivia: el MAS pierde el poder después de casi veinte años. Ecuador: Noboa reelegido. Honduras: la derecha recupera el país. Chile: Kast elegido. Argentina: Milei arrasa en las elecciones de medio término. Y hace dos días, Brasil. Jair Bolsonaro es inelegible, condenado a 27 años de prisión. La izquierda pensaba haber cerrado el capítulo. Lula, con 80 años, buscaba un cuarto mandato frente a un país que se decía adquirido. El domingo, su hijo Flávio llegó en cabeza en la primera vuelta. Más del 47% frente a casi el 45% de Lula. El propio Lula reconoció un resultado «inesperado». El mayor país de América Latina está a una segunda vuelta de bascular. El mayor giro a la derecha del continente en décadas. ¿Coincidencia? No lo creo. Cuando el financiamiento desaparece, el relato pierde sus altavoces. Queda un último verdadero bastión. Europa. Bruselas financia sus propias redes de ONG, con una opacidad que incluso la Corte de Cuentas Europea ha señalado. Las grandes fundaciones como la Open Society de Soros. Las entidades supranacionales que producen normas sin pasar nunca por un elector. Es la última fortaleza de la hegemonía cultural. Y empieza a agrietarse. Estoy convencido de que todo esto se derrumbará, y más rápido de lo que pensamos. Gramsci tenía razón en un punto esencial: la cultura precede a la política. Pero olvidó que funciona en ambos sentidos. Cuando una cultura artificial pierde sus perfusiones, lo que hay de verdadero debajo sube a la superficie. Lo que viene después, creo que es un renacimiento. Una cultura que vuelve a amar la belleza, la ambición, la ciencia, la civilización que la vio nacer. Y en los libros de historia, se recordará que todo empezó cuando un hombre decidió mirar las cuentas. Hacía falta alguien lo bastante rico para no depender de nadie, lo bastante loco para lanzarse y lo bastante libre para soportar el odio que vendría después. Gracias, Elon.domingo, 4 de octubre de 2026
Una de las cosas más curiosas del Sindicato de Inquilinas de Madrid que esta semana ha ocupado la Puerta del Sol con la vivienda por bandera es que no son de Madrid, sino de Barcelona, un invento urdido en las zahurdas de Catalunya en Comú (los Comuns de Ada Colau, ex alcaldesa de Barcelona) y su Sindicat de Llogateres (Sindicato de Inquilinas de Cataluña), en realidad una red de agitadores profesionales, gente liberada (es decir, con sueldo fijo) dispuesta a jugar a la revolución, a menudo procedente de familias bien, dedicados a “proyectos de investigación social” a quienes la vivienda y su problemática encaja como un guante. Son parte de la “industria del activismo” que maneja la extrema izquierda, movida por profesionales del ramo y financiada con fondos públicos que reparten Ayuntamientos, Comunidades y sobre todo el Gobierno de la nación, todo con la opacidad que en el manejo del dinero del contribuyente distingue a la izquierda. Es la materialización de aquella reflexión made in Errejón según la cual el zurderío patrio tenía la obligación de regar de dinero el mapa asociativo para poder contar con cuarteles de invierno a los que retirarse en caso de pérdida del poder y desde los cuales seguir “haciendo la revolución”. La mayoría de las “portavoces” de ese dizque Sindicato son chicas con poca idea de la compleja problemática de la vivienda y con nula de economía, pero con una implacable verborrea revolucionaria (“Derrotemos el poder de los rentistas con una huelga general”), proceden de ese entorno de los Comuns y su Sindicat de Llogateres. Ellas venían desde hace tiempo monitorizando a Maricarmen, dispuestas a montar el pollo en el momento del desahucio de la señora. Son Maricarmen y sus muñecas, generosamente financiadas, entre otros, por el Ayuntamiento de Barcelona, la Agencia Española de Cooperación al Desarrollo (AECID), la Secretaria d'Habitatge de la Generalidad, el Programa Ciudadanía Activa (EEA Grants) y, naturalmente, la Open Society de George Soros, uno de los tipos más malignos que ha producido el mundo en mucho tiempo.
https://www.vozpopuli.com/opinion/maricarmen-y-sus-munecas.html
sábado, 3 de octubre de 2026
"La predicción más escalofriante de todas"
El 2 de febrero de 1905, en San Petersburgo, nació Alissa Zinovievna, filósofa y escritora de origen ruso, mejor conocida en el mundo de las letras bajo el nombre de Ayn Rand. Ella declaró: «Cuando te des cuenta de que necesitas el permiso de aquellos que no producen nada para poder crear; cuando veas que el dinero fluye no hacia aquellos que intercambian bienes, sino favores; cuando comprendas que muchos se enriquecen no por su trabajo, sino por la corrupción y las influencias, y que las leyes, lejos de protegerte contra ellos, los protegen contra ti; cuando descubras que la corrupción es recompensada y que la honestidad se convierte en un sacrificio, entonces podrás afirmar, sin sombra de duda, que tu sociedad está condenada.» Estas palabras resuenan, como una verdad intemporal, como una advertencia grabada en el mármol del tiempo.viernes, 2 de octubre de 2026
domingo, 27 de septiembre de 2026
Pelosi
La presencia de Perrro esta semana en Harvard para un acto preparado por el mundo woke, con un moderador descaradamente amistoso y una asistencia que debía provenir de las filas de los Democratic Socialists of America (que controlan el Partido Demócrata) porque aplaudía al bastardo solo por respirar, es tremendamente significativa. Harvard es una de las cunas del wokismo, tradicionalmente controlada por los demócratas, es hoy núcleo básico del movimiento socialista que debuta en las midterms con Trump en horas bajas. Este movimiento está patrocinado por Soros y sus jefes y tiene entre otros gerentes al Grupo de Obama que controla Harvard. Uno de los integrantes de este Grupo es Juan Verde (ex-Harvard), voluntarioso “middle man” de dudoso éxito en España que seguro que ha tenido que ver con esta visita. (Recomiendo la visión del vídeo de la comparecencia para comprobar cómo Perrro miente con igual soltura en Inglés y también deja las preguntas incómodas sin contestar, porque hubo preguntas incómodas de elementos no esperados en el acto).
¿Qué implica la presencia de Perrro en la Meca de wokismo?, muy sencillo implica que su labor dentro de la estructura del Plan Globalista está siendo destacada y que se quiere dar a conocer al personaje, hasta ahora recluido en España aunque con funciones transnacionales como la Internacional Socialista o el Grupo de Puebla o la UE(en colaboración con otra destacada gerente del Plan: Ursula VDL). Sirva este preámbulo para contextualizar la explicación a lo que pasa en la élite (?) empresarial en España. Y es que en el IBEX mandan los jefes de nuestro Perrro, manda Larry Fink y sus colegas de los grandes fondos internacionales, manda la política económica dictada por la Reserva Federal, el Banco de Inglaterra, el BCE del opusino Guindos (“No os conozco hacedores de iniquidad, porque no todo el que dice Señor, Señor entrará en el Reino de mi Padre”), siendo éstos últimos controlados por los jefes de Soros, las grandes familias bancarias que a su vez también controlan por la vía del crédito a las pocas compañías que se libran de la participación de los fondos internacionales. En esta tesitura ¿qué va a hacer Anapi o Sánchez-Galán o el zoquete Josu Jon de Repsol o el hortera del BBV o cualquier otro cuando sus empresas las controlan los mismos que invitan a Perrro a Harvard para que explique sus logros progresistas y se muestre una vez El Sistema en España está organizado de manera que los oligopolios y el IBEX (¿sinónimos?), principal interés de los globalistas, ganen cantidades indecentes en mercados opaquísimos (fijación de los precios de combustibles, de los de la electricidad de los de los servicios bancarios, maltrato a clientes, marco legal abusivo) que luego extraen de nuestra economía para llevarlos al extranjero en forma de dividendos o de inversiones dejando aquí un ridículo Impuesto de Sociedades a tarifa ultra reducida pactada con los corruptos políticos…un gobierno de ultraizquierda consintiendo tamaño desmán, ¿por qué será? No le busquen tres pies al gato, España está gobernada por el Globalismo Woke del que Perrro es mando intermedio, él ejecuta las órdenes que recibe sin inmutarse porque fue contratado como “Ejecutor “ por su absoluta falta de principios y de empatía: España y los españoles le importan un pito…déjense de Pegasus y de otras zarandajas, Perrro obedece órdenes que solo deben ser juzgadas desde un punto de vista del Plan Global del que son parte y que podremos atisbar pero nunca conocer en profundidad… como significado anti-trumpista?
https://www.vozpopuli.com/opinion/ceuta-y-los-nuevos-riansares.html
N
Norne Gaest
Está fallando el mundo del dinero, si, pero también el rey, los militares, los intelectuales, los medios de comunicación tradicionales, el tinglado progre que coloniza las instituciones y la sociedad, y finalmente están fallando los votantes, la mitad de los cuales votan izquierda y separatismo, a pesar de su nocividad contrastada desde hace siglo y medio, con dos repúblicas arruinadas y una guerra provocada,. Y que siguieron votando al Perro en 2023, a pesar de sus fechorías de los primeros 5 años de desgobierno. Falla la derecha cobarde, que sigue sin plantearse atacar las causas de los males que padecemos (por ejemplo, cambiar la Ley Electoral y despolitizar la Justicia y organismos de control), fallan los periodistas que siguen apoyándola, los medios de comunicación y comunicadores que boicotean la única alternativa no solo patriótica, sino que cuestiona al tinglado partitocrático favorecedor de la corrupción. Hay que ser consecuentes hasta el final. Un coco real es Sánchez, pero un coco infundado es el miedo a VOX, al que se boicotea y menosprecia miserablemente no solo por los progres, sino por la corrección política de centro derecha, empezando por los medios y opinadores. En Europa, en cambio, muchos electores, con la desesperación ante la invasión inmigratoria e islamización rampantes que está deteriorando sus sociedades, por fin reaccionan y votan mejor.
Hay que ser consecuentes hasta el final. Un coco real es Sánchez, pero un coco infundado es el miedo a VOX, al que se boicotea y menosprecia miserablemente no solo por los progres, sino por la corrección política de centro derecha, empezando por los medios y opinadores. En Europa, en cambio, muchos electores, con la desesperación ante la invasión inmigratoria e islamización rampantes que está deteriorando sus sociedades, por fin reaccionan y votan mejor. Hablando de Ceuta. ¿Es casualidad que Abascal fuera declarada "persona no grata" en Ceuta en 2021, con acuerdo de los restantes partidos, incluido el Popular con Vivas a la cabeza, por calificar de invasión la entrada masiva de más de 10.000 marroquíes, acusar de ello a Marruecos, denunciar la inacción del Gobierno, reclamar el despliegue del ejército y la expulsión de los invasores, y la militarización de la frontera para que no volviese a repetirse?
De Maistre dijo que los pueblos tienen los gobiernos que se merecen. Después Malraux matizó que los pueblos tenían los gobernantes que se le parecen. Uno piensa que hay una demasiados españoles haciendo méritos para que las cosas nos vayan como nos van, o sea, nada ejemplarmente.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)