Lincoln advirtió que no se puede engañar a todo el mundo todo el tiempo. Pero el PSOE supo sortear ese aforismo: comprendió que no era necesario engañar a todo el mundo; bastaba con engañar a los suficientes todo el tiempo para capturar las palancas del poder y no soltarlas jamás. De los últimos 44 años de democracia, el PSOE acumula 30 en el poder. Prácticamente un 70% de ese largo periodo hemos vivido bajo el yugo de esta coartada moral. La ironía es monumental. Toda esta monserga sobre la superioridad moral de la izquierda ha desembocado en la más colosal desmoralización colectiva de nuestra historia reciente.
https://theobjective.com/elsubjetivo/opinion/2026-11-06/inquisicion-moral-articulo-javier-benegas/
No sólo es la separación entre los buenos y los malos, es mucho más perverso, una inversión total de valores. La izquierda ha conseguido asociar el amor y el odio y sus votantes se ven “obligados a luchar”, esto es, a odiar al oponente. Cuanto más odian más virtuosos se sienten. No es superioridad moral, es autocomplacencia moral.
Y les parece un horror la religión y la ética tradicionales, la del amor al prójimo y la del perdón, la que nos enseñó a valorar las virtudes, la templanza, la generosidad, la humildad, la protección de los débiles, la honestidad. A lo mejor es esto de lo que hablaban los antiguos, la eterna lucha entre el bien y el mal (que se disfraza de bien)
