domingo, 15 de marzo de 2026

La creencia en el alma inmortal y la esperanza en Dios, unida al deseo de legar una buena situación a tu familia, provocaba que llevar una vida de sacrificio pareciese una opción de lo más razonable, incluso necesaria. Valía la pena una existencia de contención ante las tentaciones mundanas y de ahorro y sacrificio, pues se esperaba un doble premio en el futuro. 

https://www.eldebate.com/opinion/20260315/quiero_396029.html

En el siglo XVIII, los pensadores ilustrados llamaron oscurantismo a la vieja tentación del poder de limitar la difusión del conocimiento. Voltaire se burló de ella en su famoso panfleto De l’horrible danger de la lecture, donde imaginaba un edicto que prohibía leer porque la lectura —decía con ironía— “disipa la ignorancia que protege a los Estados bien gobernados”. No se refería sólo a la religión ni sólo a la Iglesia. Señalaba algo más profundo: la alianza entre poder político y control del pensamiento.

Durante siglos, esa lógica se manifestó de formas muy visibles: censura de libros, persecución de pensadores incómodos, control del conocimiento considerado peligroso. La Ilustración creyó haber dejado atrás esa etapa al afirmar un principio revolucionario: ninguna autoridad debe decidir qué ideas pueden discutirse y cuáles no. Occidente construyó su progreso sobre esa premisa. Pero las tentaciones del poder nunca desaparecen. Sólo cambian de forma. Cuando el poder político empieza a decidir qué es verdad y qué no lo es, la frontera entre regulación y censura se vuelve peligrosamente fina. El discrepante no está equivocado: está contaminado ideológicamente. Es el viejo mecanismo de la herejía, actualizado para el siglo XXI.La política española ha desarrollado un talento particular para esa práctica. Quien cuestiona determinadas políticas no es simplemente un crítico: es reaccionario, negacionista, ultra o algo parecido. El objetivo no es responderle. Es expulsarlo del debate.Las libertades rara vez desaparecen de golpe. Normalmente se erosionan de forma gradual, envueltas en buenas intenciones y argumentos aparentemente razonables. El oscurantismo nunca regresa proclamándose como tal. Siempre vuelve con un discurso noble: proteger a la sociedad, ordenar el debate, evitar errores colectivos.

https://www.vozpopuli.com/opinion/el-regreso-del-oscurantismo.html

sábado, 14 de marzo de 2026

En la inmensa mayoría de las ocasiones, EEUU (como otras potencias hegemónicas del pasado) no ha luchado defender valores como la libertad o la democracia, sino sus propios intereses.

Eso es precisamente lo que hizo en Irán en 1953, cuando apoyó a Gran Bretaña en el golpe de Estado que ésta organizó para derrocar al democráticamente elegido presidente Mosaddeq, acabar con la incipiente democracia iraní e instaurar el Estado policial del shah. Mosaddeq había osado nacionalizar la industria del petróleo tras intentar infructuosamente negociar una mejora de las condiciones para los iraníes en el leonino contrato de la Anglo-Iranian Oil Company. La arrogancia, la codicia y el complejo de superioridad racial de la Inglaterra de entonces —liderada por Churchill— impidieron cualquier acuerdo; Mosaddeq se rebeló y EEUU apoyó la acción subversiva británica por miedo a que el país cayera en la órbita soviética[10].

¿Qué intereses se defienden en las guerras? En ocasiones son los intereses de las naciones, pero generalmente (sobre todo en las democracias) son los intereses del yonqui de poder de turno. En este sentido, los intereses de Netanyahu y Trump divergen.

Netanyahu se enfrenta a nuevas elecciones en Israel en octubre de este año y sabe que el ataque a Irán cuenta, según las encuestas, con el apoyo del 82% de los israelíes[12]. Su probable reelección le aleja, una vez más, de un posible proceso judicial por presunta corrupción.

Repercusiones en España

Pero a los españoles no nos incumbe defender los intereses de otros países, nos caigan mejor o peor, sino los intereses de nuestro país. En este sentido, lo que me preocupa es que existe un precedente de cómo el conflicto en Irán puede tener serias repercusiones políticas en España.

En efecto, cuando a principios del año 2025 se convocaron elecciones en Canadá, las encuestas daban por ganador al Partido Conservador tras una década de gobierno laborista. Sin embargo, Trump comenzó a realizar comentarios groseros, humillantes y amenazantes contra aquel país. Aprovechando la oportunidad, el laborismo buscó el enfrentamiento con Trump y ganó las elecciones contra todo pronóstico.

Por lo tanto, lo que me preocupa es que la enésima ineptitud de la no-oposición al apoyar exageradamente un conflicto lejano y dudoso en un país como el nuestro haya permitido al psicópata Sánchez enarbolar su eficaz «no a la guerra». No lo subestimen.

https://www.fpcs.es/lecciones-prematuras-de-un-conflicto-inacabado/

viernes, 13 de marzo de 2026

Europa es hoy un continente debilitado y sitiado por su propia arquitectura regulatoria, económica y demográfica. Un continente de sociedades envejecidas incapaces de procrear y sostenerse, desbordadas por tensiones migratorias, profundamente endeudadas y sin ejércitos que inspiren respeto. Un territorio que depende de terceros para su energía, para su seguridad y para el funcionamiento de sus cadenas productivas. Un espacio políticamente fragmentado, socialmente nervioso, con una ciudadanía angustiada por el presente y aterrada por el futuro, y extraordinariamente permeable a la influencia exterior.Los occidentales creemos haber aprendido de Afganistán que intervenir no sirve de nada. Que 20 años de guerra solo sirvieron para devolver el poder a los talibanes poniendo pies en polvorosa. Esa conclusión se repite hoy con cínica frivolidad, como si la historia de 20 años de intervención se redujera al cierre contable de la retirada. Una conclusión con la que se impone una elipsis engañosa.

Durante las dos décadas de presencia internacional en Afganistán, la sociedad afgana experimentó una transformación enorme. Millones de niñas accedieron por primera vez a la educación, casi diez millones de niños estaban escolarizados poco antes de la retirada y el 40% eran mujeres. La esperanza de vida aumentó, la mortalidad materna se había desplomado y surgió una generación de profesionales, en medicina, ingeniería, periodismo y derecho, que jamás habría existido bajo el primer régimen talibán. Se instauraron instituciones políticas donde las mujeres estaban presentes y floreció una sociedad con medios independientes y organizaciones civiles. 

La intervención en Afganistán cambió la vida de millones de personas. Que todo ese esfuerzo, sangre, sudor y lágrimas pudiera deshacerse tras la retirada no demuestra su inutilidadsino algo mucho más molesto para un Occidente acobardado: que la libertad no se conquista de una vez y para siempre. Es una tarea que exige vigilancia constante, sacrificio y voluntad.

Por eso, en última instancia, importa poco si Donald Trump es un inepto o un visionario, un oportunista o un estadista. O si la guerra es por el petróleo, como si nuestra vida no dependiera, literalmente, del oro negro. Incluso en términos estrictamente geopolíticos, ganar o perder en Irán no sería necesariamente decisivo. Lo verdaderamente decisivo es otra cosa. Que el orden occidental está roto. Lo estamos viendo con nuestros propios ojos. Y muchos lo celebran, aunque prefieran disimular su entusiasmo con cínicas apelaciones al Derecho Internacional, que en la práctica casi nadie respeta —las dictaduras, las primeras—, y el engañoso «no a la guerra».

https://theobjective.com/elsubjetivo/opinion/2026-03-13/iran-quiebra-orden-occidental-articulo-benegas/

jueves, 12 de marzo de 2026

No es posible comprender la degradación acelerada de la sanidad pública española sin colocar la inmigración masiva en el centro del diagnóstico. En los últimos cuatro años han entrado 3,2 millones de inmigrantes hasta alcanzar los 10,4 millones de personas nacidas en el extranjero. Una cifra sin precedentes, atraída por los incentivos que la clase dirigente les brinda a costa de la clase trabajadora española. El resultado es un shock de demanda sobre el Estado de bienestar: colapso en el acceso a la vivienda, la educación, la justicia y, muy especialmente, la sanidad

El colapso de la sanidad pública implica un enorme negocio para la sanidad privada. Según datos de UNESPA, en apenas tres años el número de pólizas de seguro médico privado ha crecido en 3,6 millones. Hoy más del 25% de los españoles tiene cobertura sanitaria privada —el 40% en Madrid, el 34% en Cataluña—. Cada vez más pólizas y más caras. En 2025 las primas crecieron un 12%, el mayor incremento interanual registrado, y en los últimos diez años el coste de una póliza de salud se ha encarecido un 50%. El trabajador paga dos veces: primero vía impuestos, para financiar un sistema del que es expulsado por saturación.

https://www.vozpopuli.com/opinion/la-izquierda-dinamita-la-sanidad-publica.html

miércoles, 11 de marzo de 2026

Desde el 11 M todo es 11 M.


Han pasado más de 20 años de aquel 11-M, y llegó su prescripción y el olvido de sus numerosos misterios. Uno de los mayores está relacionado precisamente con ese tren, el de Santa Eugenia. Lo ocurrido con él atrajo desde el principio mi atención. Durante años estuve recabando información y obteniéndola yo mismo directamente. Así llegué a conclusiones inéditas que di a conocer en artículos de prensa y entrevistas, alguna de las cuales provocó incluso la intervención del Fiscal General del Estado.

https://www.libertaddigital.com/opinion/2026-03-11/carlos-sanchez-de-roda-11-m-verdadera-historia-del-tren-de-santa-eugenia-7372111/