La creencia en el alma inmortal y la esperanza en Dios, unida al deseo de legar una buena situación a tu familia, provocaba que llevar una vida de sacrificio pareciese una opción de lo más razonable, incluso necesaria. Valía la pena una existencia de contención ante las tentaciones mundanas y de ahorro y sacrificio, pues se esperaba un doble premio en el futuro.
https://www.eldebate.com/opinion/20260315/quiero_396029.html
No hay comentarios:
Publicar un comentario