miércoles, 12 de junio de 2024

Úrsula von der Leyen no es sólo la líder del PP europeo, sino la representante de la agenda globalista climática 2030, defendida por la mayoría de grupos de la Cámara, como el socialista junto al que votan el 90% de sus iniciativas. Aléjense de todo aquel que quiera plantearles la situación de Europa, incluso de España, en términos de derecha e izquierda. Les mienten porque los toman por idiotas. Al menos los tres primeros grupos de la Eurocámara son partidos del sistema que representa a lobbies o intereses de terceros, globalistas, que con la excusa de una democracia que no representan, y en nombre de una libertad que no respetan, expolian a los ciudadanos a quienes han declarado la guerra.

IRENE GONZALEZ

https://www.vozpopuli.com/opinion/von-der-leyen-enemiga-europa.html

miércoles, 5 de junio de 2024

vallecas

Sánchez ya "no es el Presidente del Gobierno", no trabaja de eso. Sánchez es un criminal a la fuga que dirige una "familia mafiosa". Sánchez ha dado un golpe de estado en el PSOE. Es el Dictador del PSOE y mediante una dictadura es como quiere gobernar España, no hay ninguna duda de esto y quien le apoya, periodistas afines, apoyan la Dictadura de Sánchez.
Llegados a este punto da igual los resultados del Domingo, si "gana" perfecto, si "pierde" también perfecto porque "ahora más que nunca me quedo en la Moncloa para luchar contra la extrema derecha invasora".
Sánchez es solo un criminal a la fuga y no se marchará jamás.

martes, 4 de junio de 2024

EN PRIMERA LÍNEAJUAN VAN-HALEN

La firma del Rey

Vivimos la traición desde el Gobierno al poso y al basamento del Estado mismo. Los padres de la Constitución no pudieron imaginárselo. Y todo para que un personaje, que nunca ganó unas elecciones, permanezca un tiempo más en Moncloa

 

https://www.eldebate.com/opinion/en-primera-linea/20240604/firma-rey_202246.html


Vivimos un tiempo en el que los delincuentes hacen las leyes que les benefician y cuando se aprueban se jactan de haber conseguido una victoria, se carcajean de los vencidos –el Gobierno de la Nación– y piden nuevos pasos tan inconstitucionales como los anteriores o más. La aprobación de la ley de Amnistía estos tipos, rufianes y analfabetos, la consideran la primera derrota de la España de 1978. Sánchez repetía que la amnistía, y otros adelantos al pago por sus siete votos, suponían una vuelta a la convivencia. Ha sido lo contrario.





lunes, 3 de junio de 2024

 Feito 3 de junio de 2024


 Marx decía que el fin de la economía capitalista era reproducir las condiciones de explotación de los trabajadores y la consiguiente obtención de la máxima plusvalía posible. Mutatis mutandi, se puede decir que el verdadero objetivo económico del Gobierno es reproducir las condiciones de dependencia del presupuesto de amplias capas de la población. Se trata de maximizar el número de personas que total o parcialmente viven de lo público y advertir que la llegada al poder de la derecha destrozaría su modus vivendi. Es difícil predecir cuanto puede durar esta política porque la insostenibilidad de la deuda pública que genera depende de la interacción de varios factores de difícil precisión temporal. Lo que sí se puede afirmar con certeza es que cuanto más dure más infeliz será el final.

domingo, 2 de junio de 2024

EL QUE CUENTA LAS SÍLABASGABRIEL ALBIAC

«Esto es solo el principio», dicen ellos

Quedó claro, desde su primer día en la Moncloa, que mercadearía lo que fuera a cambio de mantener su precaria presidencia. «Lo que fuera» se llamaba la nación. Y Puigdemont supo entonces que el comercio con él se cerraría favorablemente

 Actualizada 01:30

El golpe de Estado del 27 de octubre de 2017 en Cataluña no logró consumarse. Plenamente. Hasta tal punto el racismo primordial de los golpistas daba por hecha la inepcia política y moral de una España que ellos fantaseaban anclada poco menos que en la prehistoria e incapaz de hacer frente a la hipermodernidad catalana. Es lo que necesariamente se concluye del análisis de aquel golpe de una parte del Estado, la Administración autonómica, contra el conjunto del Estado mismo; pero más aún, contra una ciudadanía española, cuya minoría de edad y cuya cobardía daban aquellos golpistas por supuestas. Nadie alzará la voz en España, repetían en voz muy alta. Torra, medidor de cráneos al estilo del «Doctor Robert», no era en eso más que la variedad psiquiátricamente terminal; pero todos operaban sobre el mismo supuesto: ni en el gobierno, ni en el parlamento, ni en la sociedad española hay nadie que pueda plantarle cara un solo instante a la heroica voluntad nacional-populista catalana.
«España» –había escrito Valentí Almirall en 1879– «se ha ido empequeñeciendo desde que las circunstancias hicieron que la raza menos pensadora y menos ilustrada de la Península fuera la que dominara»; de esa aberración parasitaria debía liberarse la luminosa Cataluña . Ese tipo de axiomas «racialistas», sobre los que se fundó el primer catalanismo de las diferencias craneanas del pueblo superior, fue recuperado por lo más cerril de Junts. Tan sólo ese desprecio supremacista permite entender la paradoja: el de 2017 fue un golpe de Estado perfecto, en lo que concierne al despliegue interno de los dispositivos de invasión y desplazamiento de todos los engranajes del Estado. ¿Por qué, entonces, falló? ¿Falló?
La operación, que había entrado en fase crítica a partir de la histeria olímpica de 1992, fue paciente y minuciosa. El parlamento regional fue progresivamente asumiendo tareas propias de un parlamento nacional; las finanzas públicas fueron desviadas para que un porcentaje muy alto de ellas escapara al control del Estado y acabara por crear la colosal caja de resistencia que exige la creación de una nación nueva; se rastrearon aliados internacionales, con Putin a la cabeza; los jueces españoles fueron acosados con la intención explícita de expulsarlos fuera de las fronteras catalanas, como ya se había hecho con los profesores que hablaban español en clase; la policía autonómica se puso en manos de hombres de la absoluta fidelidad a los dirigentes de Convergencia, Junts, Esquerra; la televisión pública fue asaltada y convertida en un aparato de estricta propaganda para la independencia; las escuelas, los institutos y las universidades ya lo habían sido.
En los meses que precedieron al golpe de Estado de 2017, la reduplicación del Estado en Cataluña –esto es, la superposición de un germen de Estado catalán sobre las estructuras del Estado legítimo– se había consumado. Procedía pasar a lo que los independentistas bautizaron como «la desconexión». Bastaría desenchufar los últimos conectores entre ambas plataformas, para dejar a Cataluña flotando fuera de la órbita gravitatoria de España.
Lo paradójico es cómo aquella operación, milimétricamente planificada a lo largo de dos decenios y medio, no había tomado para nada en cuenta la posible reacción española. Sun-Tzu aconsejaba al estratego no despreciar jamás a su enemigo. Para los racistas de Convergencia y luego de Junts, la «raza mesetaria» era tan primitiva, tan ignorante, tan cobarde, que ni siquiera se daría cuenta de lo que estaba pasando. Y, para cuando se diese cuenta, su pusilanimidad genética le impediría plantar cara a los corajudos combatientes de la «Catalonia is not Spain». Haber leído al viejo tratadista chino de la guerra les hubiera evitado hacer lo que entonces hicieron: el ridículo más triste de la historia contemporánea europea. La República Catalana fue declarada. Y, de inmediato, suspendida. Los golpistas que no huyeron vergonzosamente, fueron de cabeza a la cárcel. No se recuerda un golpe de Estado peor ejecutado en el siglo XX.
Eso pensábamos entonces. Y nos equivocábamos. El golpe iba camino de triunfar a través de su derrota. De un modo elíptico, que ni los más alucinados de los puigdemonistas hubieran podido imaginar. Sí, existía esa «España» histriónica que ellos habían fantaseado. Se llamaba «Pedro Sánchez». Todos pensábamos, en aquel tiempo, que el tal era sólo una versión guapa de la mayestática nulidad de Zapatero. Y nos equivocábamos, también en eso. Era el impecable modelo de un político sin escrúpulos. De ningún tipo. Quedó claro, desde su primer día en la Moncloa, que mercadearía lo que fuera a cambio de mantener su precaria presidencia. «Lo que fuera» se llamaba la nación. Y Puigdemont supo entonces que el comercio con él se cerraría favorablemente. Y que su vencido golpe de Estado sería vencedor ahora con Pedro Sánchez al frente.
Sucedió ayer en el parlamento. España no tiene ya Constitución. «Esto es sólo el principio», dicen ellos.

 USSIA El Debate 30.05.2024

Hoy se ha iniciado un nuevo ciclo con España gobernada por el Frente Popular de 1936. Demasiado silencio. España en manos de un traidor experto en distribuir pesebres entre los periodistas y propietarios de los principales medios de comunicación. Y habrá elecciones, pero será Sánchez el que cuente los votos.
Y Europa callada. La gran puta. Y el cobarde enamorado.

Le dice el sapo al cienpiés: "¿Cómo consigues mover las cien patas, primero una y luego las otras noventa y nueve? ¿o más bien las cincuenta del lado derecho y después las del izquierdo?, ¿o justo al revés?"

El pobre cienpiés se pone a pensar y hace pruebas con sus patas para ver cómo, por qué, y en qué sentido se mueven. El resultado final es que se queda paralizado incapaz de andar al proyectar sus energías sobre su forma de moverse y abandona con desespero la acción y se deja morir.

Quiz del verbo latino "quaero": ¿Quién es Pedro Sánchez y quién Feijoo en esta fabulosa fábula que llevó más tarde a los entendidos a dictar la hiperreflexión o ley de Humphrey? Uno es anfibio y el otro es un insecto, pista que te doy.