Palabras.
La convocatoria de elecciones no responde a una restauración de la legitimidad democrática, sino a la necesidad de renovar el espejismo, de prolongar la ilusión de que el pueblo todavía decide algo en un sistema que ya no le pertenece.
Pregunta de rigor, en EXPAÑA no es solo qué hacer, sino ¿aún queda margen para hacer algo dentro de este sistema o si el tablero está diseñado para que cualquier movimiento solo refuerce la partida de quienes ya controlan el juego?.
Asistimos a la agonía de una civilización que, lejos de resistirse a su ocaso, se entrega a él con una mezcla de indiferencia y autosabotaje. Spengler anticipó la decadencia como un proceso inevitable, pero lo que hoy presenciamos no es solo el desgaste natural de un ciclo histórico, sino un suicidio civilizacional deliberado.
La abjuración de la propia identidad, la renuncia al mínimo sentido de continuidad histórica y la sumisión acrítica a discursos que desprecian los pilares sobre los que se construyó Occidente aceleran el colapso. No hay voluntad de lucha porque no hay conciencia de lo que se pierde; y así, en un mar de relativismo y complacencia, la historia da la bienvenida a “nuevos protagonistas”.
Juan Maqueda
Todavía recuerdo el “Váyase Sr. González”.
Al cabo de unas décadas, bien le han blanquedo. “Volvería a votarle de nuevo”, dice el “líder” de la “oposición”.
Sin presupuestos, con la corrupción hasta las cejas, rehén de un prófugo y con su coalición rota, la oposición debe repetir a todas horas la exigencia de elecciones…
¿Sabe usted cual es el verdadero problema que tenemos, no ya en España sino en Europa?
La inmigración tercermundista. Esa que no se adapta, que no se quiere adaptar. Que se acumula en guetos. Que nos exige que nos adaptemos a ellos. Enseñando, árabe, islamismo… muy progre.
Diluyendo las sociedades, olvidando su esencia en beneficio del tercermundismo social anclado hace 500 años.
Porque hay musulmanes más civilizados. En Qatar, Kuwait, Emiratos…. que se adaptan y pueden vivir sin problemas.
Lo nuestro es Argelia, Somalia, Marruecos, Níger, Mali…
De eso se cuidan mucho de no hablar, no sea que les llamen que si racista, que si trumpistas, que si la retahíla de estigmas que repiten como loros…
Estamos cerca, muy cerca del punto de no retorno que ya hace imposible la vida de muchos europeos en cuyos países se pide (y se ejerce) abiertamente la Sharía.
Y aquí, hablando de Koldo, Ábalos y su falso feminismo.
https://www.eldebate.com/opinion/20250321/vayase-senor-sanchez_280829.html
Elecciones dice usted. Ya. Y votar al PPercebe que es el único que nos puede hacer salir del sanchismo…
Ese que ayer mismo decía que “una buena solución era meter a los inmigrantes en edificios gubernamentales”. Ole, y que sigan viniendo, que tenemos un corasón asían de grande. Y un serebro de mosquito.
Lo acabamos de ver en Sants. Y ustedes diciendo que qué malos los de Junts, que no quieren tercermundistas inadaptables. Que “hay que repartir”.
La verdad es que ocultando la realidad son ustedes parte del problema. La PPesadilla.
Sigan con el cOndón sanitario en la cabeza, para no ver.
La vulgaridad se advierte en la desinhibición con que se pisotea un principio esencial del derecho, como si el estrépito de la proclama pudiera suplir su falta de fundamento.
La ignorancia, por su parte, se evidencia en la desfachatez con que se ignoran siglos de construcción jurídica en favor de una consigna política coyuntural. El maestro Chesterton nos decía: “La ignorancia no es la falta de conocimientos, sino la convicción de que no hay nada más que aprender.”
Y el sectarismo, como no podía ser de otra forma, completa el trípode al erigir la voluntad de un grupo sobre la estructura misma del Estado de derecho.
El problema no es solo el exabrupto de una ministra, sino el clima de impunidad con que tales desvaríos son pronunciados y hasta celebrados en ciertos círculos. No se trata de un lapsus, sino de un síntoma: el desmantelamiento de los principios universales en favor de una moral agitadora, donde la ley deja de ser un baluarte común para convertirse en un arma de parte. Así, el sectarismo se alimenta de la ignorancia y la vulgaridad, como un parásito de la podredumbre de la retórica populista.
Juan Carlos. La presunción de inocencia y la igualdad ante la ley proceden del Código de Hammurabi implantado en el 1750 A.C. Hace cerca de 4000 años.
En el Código se establecía que el denunciante debía probar el delito o reclamación y no el denunciado su inocencia. Fue un avance muy significativo del Derecho en tiempos tan remotos. Si el denunciante no lograba probar su acusación se le aplicaba la ley del Talión. Así, si la pena era amputar una mano, se le cortaba una al denunciante.
Es evidente, por la cuenta que le traía, que tras la implantación del Código nadie acusaría sin pruebas a otro.
Respecto a esta supina ignorante, inepta e inculta vicepresidenta, ha dicho tal barbaridad, tal delirio, que en un país sano sería inmediatamente destituida y expulsada del partido. Cosa que no sucederá, por supuesto.
https://www.eldebate.com/opinion/20250330/presuncion-inocencia-maria-jesus-montero_283553.html