La semana ha terminado con otros dos ejemplos del dramático declive de un proyecto que camina hacia su ocaso si los ciudadanos europeos no lo remedian. Me refiero al fracaso que ha supuesto la no utilización de los activos rusos incautados para ayudar a Ucrania a sostener su esfuerzo bélico contra el invasor ruso y su sustitución por un falso crédito mutualizado por importe de 90.000 millones, cifra que en teoría debería sostener a Kiev durante los dos próximos años. A ello hay que añadir la no ratificación del acuerdo con Mercosur, otra de las grandes operaciones en marcha de esta Unión que castiga a sus productores con exigencias medioambientales de todo tipo, pero permite las importaciones de países donde esos cumplimientos son más bien laxos si no inexistentes.
la Casa Blanca hizo pública la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (NSS 2025), un documento marco que describe las prioridades de Washington en términos de poder, defensa y posicionamiento geopolítico para los próximos diez años, y que es particularmente agresivo con Europa al sostener que el modelo de la UE, tal como se ha desarrollado desde 1992, no genera ni crecimiento ni poder, sino una acumulación regulatoria y una impotencia sistémica que conduce al declive económico de los Estados miembros. Para la Administración Trump, la UE es una potencia económica en declive, afirmación que demuestra con datos relativos a su desempeño económico desde 1992
El PIB per cápita norteamericano en 2024 fue de 84.809 dólares, frente a los 43.145 dólares del ciudadano de la UE. En otras palabras, el nivel de riqueza per cápita es casi el doble en Estados Unidos que en Europa. Un fracaso económico que sólo cabe calificar de rotundo.
La realidad es que los ciudadanos del viejo continente se están empobreciendo, consecuencia natural del declive económico y tecnológico que hoy encarna Bruselas y su burocracia. Y esta tendencia no hace más que agudizarse. Es el resultado de haber entregado las riendas a una supuesta élite de tecnócratas no elegidos democráticamente y desconectados de la realidad, además de fanáticos -como buenos izquierdistas- del ambientalismo punitivo, más preocupados por servir a ese falso progresismo que por crear riqueza.
Una élite, además, profundamente cobarde como acaba de demostrar el caso de los activos rusos congelados en Bélgica. El tirano ruso puede invadir Ucrania y provocar cientos de miles de muertos, pero los burócratas de Bruselas no pueden utilizar esos fondos confiscados para ayudar al país invadido por miedo a las represalias rusas. El fracaso europeo es el triunfo de la izquierda y del ecologismo. Socialismo en estado puro.
Tenemos el sistema de bienestar social de un país rico y la economía de un país pobre.
https://www.vozpopuli.com/opinion/una-europa-entre-la-espada-putin-y-la-pared-trump.html
No hay comentarios:
Publicar un comentario