Nos lo dijo el maestro Étienne de la Boétie: “Los tiranos solo son grandes porque nos ponemos de rodillas” PALABRAS
Lo más perturbador, a mi juicio, no es la conducta del personaje, sino la docilidad apasionada con la que es defendido. Actúa con la seguridad de quien sabe que no será juzgado por sus actos, sino protegido por una masa que ha sustituido el criterio por la consigna, señalando enemigos, en ese gesto encuentra refugio, porque el resentimiento es más fácil de movilizar que la razón.
Millones de ciudadanos no lo apoyan pese a sus excesos, sino a causa de ellos. El abuso se interpreta como audacia, el desprecio institucional, como valentía, la mentira, como astucia necesaria frente al “otro”. No es solo ignorancia ciudadana, es servidumbre voluntaria, la comodidad de delegar el juicio moral en un líder que promete venganza simbólica y redención identitaria, pensar cansa, obedecer, no.
El pueblo deja de ser ciudadanía para convertirse en masa emocional, incapaz de distinguir entre lealtad y sumisión. Cuando la política se vive como fe, toda crítica se percibe como herejía, entonces el poder ya no necesita imponerse, se sostiene solo, alimentado por la renuncia colectiva a pensar.
https://www.eldebate.com/opinion/20251230/firme-vocacion-satrapa_369848.html
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