Algo tendrán que hacer España y los españoles, algún día, para lograr pasar de nuestro clásico capitalismo castizo a otro más limpio y menos corrupto, más abierto a la libre competencia y más respetuoso con la ley. César Molinas, en su Qué hacer con España: Del capitalismo de amiguetes al capitalismo serio (Ediciones Destino) ha explicado la receta con maestría. Yo me quedo con una de las medidas que propone: asegurar la independencia de los organismos reguladores frente al control político directo, obligar a nuestra clase política, a derecha e izquierda, a sacar las manos de los organismos de regulación y control, forzarle a perder esa importantísima parcela de poder, algo que sin duda redundaría no solo en beneficio de la actividad empresarial sino de la propia salud de nuestra democracia. Todo un reto para un eventual futuro Gobierno de coalición.
https://www.vozpopuli.com/opinion/ceuta-y-los-nuevos-riansares.html
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