La presencia de Perrro esta semana en Harvard para un acto preparado por el mundo woke, con un moderador descaradamente amistoso y una asistencia que debía provenir de las filas de los Democratic Socialists of America (que controlan el Partido Demócrata) porque aplaudía al bastardo solo por respirar, es tremendamente significativa. Harvard es una de las cunas del wokismo, tradicionalmente controlada por los demócratas, es hoy núcleo básico del movimiento socialista que debuta en las midterms con Trump en horas bajas. Este movimiento está patrocinado por Soros y sus jefes y tiene entre otros gerentes al Grupo de Obama que controla Harvard. Uno de los integrantes de este Grupo es Juan Verde (ex-Harvard), voluntarioso “middle man” de dudoso éxito en España que seguro que ha tenido que ver con esta visita. (Recomiendo la visión del vídeo de la comparecencia para comprobar cómo Perrro miente con igual soltura en Inglés y también deja las preguntas incómodas sin contestar, porque hubo preguntas incómodas de elementos no esperados en el acto).
¿Qué implica la presencia de Perrro en la Meca de wokismo?, muy sencillo implica que su labor dentro de la estructura del Plan Globalista está siendo destacada y que se quiere dar a conocer al personaje, hasta ahora recluido en España aunque con funciones transnacionales como la Internacional Socialista o el Grupo de Puebla o la UE(en colaboración con otra destacada gerente del Plan: Ursula VDL). Sirva este preámbulo para contextualizar la explicación a lo que pasa en la élite (?) empresarial en España. Y es que en el IBEX mandan los jefes de nuestro Perrro, manda Larry Fink y sus colegas de los grandes fondos internacionales, manda la política económica dictada por la Reserva Federal, el Banco de Inglaterra, el BCE del opusino Guindos (“No os conozco hacedores de iniquidad, porque no todo el que dice Señor, Señor entrará en el Reino de mi Padre”), siendo éstos últimos controlados por los jefes de Soros, las grandes familias bancarias que a su vez también controlan por la vía del crédito a las pocas compañías que se libran de la participación de los fondos internacionales. En esta tesitura ¿qué va a hacer Anapi o Sánchez-Galán o el zoquete Josu Jon de Repsol o el hortera del BBV o cualquier otro cuando sus empresas las controlan los mismos que invitan a Perrro a Harvard para que explique sus logros progresistas y se muestre una vez El Sistema en España está organizado de manera que los oligopolios y el IBEX (¿sinónimos?), principal interés de los globalistas, ganen cantidades indecentes en mercados opaquísimos (fijación de los precios de combustibles, de los de la electricidad de los de los servicios bancarios, maltrato a clientes, marco legal abusivo) que luego extraen de nuestra economía para llevarlos al extranjero en forma de dividendos o de inversiones dejando aquí un ridículo Impuesto de Sociedades a tarifa ultra reducida pactada con los corruptos políticos…un gobierno de ultraizquierda consintiendo tamaño desmán, ¿por qué será? No le busquen tres pies al gato, España está gobernada por el Globalismo Woke del que Perrro es mando intermedio, él ejecuta las órdenes que recibe sin inmutarse porque fue contratado como “Ejecutor “ por su absoluta falta de principios y de empatía: España y los españoles le importan un pito…déjense de Pegasus y de otras zarandajas, Perrro obedece órdenes que solo deben ser juzgadas desde un punto de vista del Plan Global del que son parte y que podremos atisbar pero nunca conocer en profundidad… como significado anti-trumpista?
https://www.vozpopuli.com/opinion/ceuta-y-los-nuevos-riansares.html
Está fallando el mundo del dinero, si, pero también el rey, los militares, los intelectuales, los medios de comunicación tradicionales, el tinglado progre que coloniza las instituciones y la sociedad, y finalmente están fallando los votantes, la mitad de los cuales votan izquierda y separatismo, a pesar de su nocividad contrastada desde hace siglo y medio, con dos repúblicas arruinadas y una guerra provocada,. Y que siguieron votando al Perro en 2023, a pesar de sus fechorías de los primeros 5 años de desgobierno. Falla la derecha cobarde, que sigue sin plantearse atacar las causas de los males que padecemos (por ejemplo, cambiar la Ley Electoral y despolitizar la Justicia y organismos de control), fallan los periodistas que siguen apoyándola, los medios de comunicación y comunicadores que boicotean la única alternativa no solo patriótica, sino que cuestiona al tinglado partitocrático favorecedor de la corrupción. Hay que ser consecuentes hasta el final. Un coco real es Sánchez, pero un coco infundado es el miedo a VOX, al que se boicotea y menosprecia miserablemente no solo por los progres, sino por la corrección política de centro derecha, empezando por los medios y opinadores. En Europa, en cambio, muchos electores, con la desesperación ante la invasión inmigratoria e islamización rampantes que está deteriorando sus sociedades, por fin reaccionan y votan mejor.
Hay que ser consecuentes hasta el final. Un coco real es Sánchez, pero un coco infundado es el miedo a VOX, al que se boicotea y menosprecia miserablemente no solo por los progres, sino por la corrección política de centro derecha, empezando por los medios y opinadores. En Europa, en cambio, muchos electores, con la desesperación ante la invasión inmigratoria e islamización rampantes que está deteriorando sus sociedades, por fin reaccionan y votan mejor. Hablando de Ceuta. ¿Es casualidad que Abascal fuera declarada "persona no grata" en Ceuta en 2021, con acuerdo de los restantes partidos, incluido el Popular con Vivas a la cabeza, por calificar de invasión la entrada masiva de más de 10.000 marroquíes, acusar de ello a Marruecos, denunciar la inacción del Gobierno, reclamar el despliegue del ejército y la expulsión de los invasores, y la militarización de la frontera para que no volviese a repetirse?
De Maistre dijo que los pueblos tienen los gobiernos que se merecen. Después Malraux matizó que los pueblos tenían los gobernantes que se le parecen. Uno piensa que hay una demasiados españoles haciendo méritos para que las cosas nos vayan como nos van, o sea, nada ejemplarmente.