viernes, 23 de enero de 2026

El tren de la historia del socialismo ya descarriló hace años, lo sabemos, sepultado por los escombros del Muro de Berlín. Pero el socialismo, que es la industria política e ideológica más criminal jamás concebida por el ser inhumano, volvió con nuevas máscaras, llamadas cínicamente progresistas, es decir, regresistas, como podemos comprobar, otra vez, en aquellos países donde domina, donde arruina y mata. Son trenes mortales todos los trenes del socialismo. Son los trenes nunca vigilados ni mantenidos rigurosamente. Son los trenes del robo y la corrupción, la que mata ahora en Cataluña o en Andalucía. Son los trenes llenos de putas de Ábalos y Koldo, íntimos del infame corrupto y psicópata de la Moncloa. Son los trenes de la muerte del nacional-social-comunismo, del fascismo envuelto en celofán progresista, feminazi, woke. Son los trenes manchados de sangre por la incompetencia asesina, corrupta.
Son los trenes que llegan a ninguna parte. Son los trenes del voto de aquellos que sostienen a un Gobierno de esclavos, de subvencionados, de siervos que viven del reparto de la miseria material y moral del socialismo. Porque más culpables son los que votan a un Gobierno criminal que los propios criminales. Lucrecios.

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