Que el negocio de la política es la muerte, ya lo sabíamos. Lo volvemos a comprobar. Debemos pensar que el virus se escapó. Que si logró arruinar la reelección de Trump, fue como una consecuencia no buscada. Que la torpeza es condición eterna del hombre, y que la suerte no siempre nos acompaña. El informe también revela que nunca hubo una justificación científica para encerrarnos en casa. Fue otra decisión política arbitraria.
Los confinamientos tuvieron un enorme coste en términos de salud pública. Por supuesto, detener el normal funcionamiento de nuestra sociedad ha tenido un coste económico apabullante, que también es un coste en el cómputo de muertes; otra de las conclusiones del informe.Nunca hubo una base científica detrás de la decisión de taparnos la boca con mascarillas, nos dice el informe. La verdad, ya lo sabe el lector, es que todas las evidencias apuntan en el sentido contrario: no sirven para nada, a no ser que seas Koldo, Ábalos, u algún otro amigo de Pedro Sánchez.
Las vacunas contra el Covid no evitaban la transmisión del virus. Su aprobación fue arbitraria, y las medidas adoptadas para hacerlas obligatorias, no tenían más ciencia que la de ejercer un poder absoluto sobre nuestros cuerpos. Pero lo peor no son las consecuencias, sino el carácter totalitario de los encierros. El gobierno, simplemente, cercenó nuestra libertad de forma generalizada. Y nosotros, nos dejamos pisotear.¿cómo iban a mentirnos sobre las vacunas? Pues lo hicieron.
https://theobjective.com/elsubjetivo/opinion/2024-12-26/pandemia-el-descredito-absoluto-de-la-politica/
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