Sus discursos no son complejos; son confusos. No son profundos; son difusos. Habla mucho, dice poco y concluye menos. Cuando la política se convierte en una sucesión de frases que nadie logra resumir en una idea, el liderazgo se evapora. Su renuncia preventiva no es estrategia brillante ni gesto épico: es la consecuencia lógica de años hablando sin decir nada.
TODO DICHO
https://www.vozpopuli.com/opinion/pedro-llego-la-hora-de-tu-mananera.html
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