Voltaire 2.0
Me vienen a la memoria, don Alfonso, las granjas colectivas, aquellas cooperativas agrícolas de gestión estatal tan extendidas en el siglo XX en los países socialistas y con los resultados para su población de sobra conocidos: hambre y miseria. En cambio, los habitantes de los países con una agricultura 'capitalista' mantienen, en comparación, un nivel de vida elevado. Pues esto se acabó; a partir de ahora repetimos la historia, y como en España parece que somos hilipoias, aceptamos cooperativa solar socialista, que convierte el terreno en inservible, dejando de lado las tierras productivas que aportan desarrollo y bienestar. Si queremos aceite de oliva deslucido e insípido o fruta y verdura regados con aguas fecales y tratados con todos los fitosanitarios prohibidos en Europa, el moro nos lo proporciona.
Pero claro: a ver quién es el valiente que explica ésto a un rebaño sin alma, en el que cada uno de sus miembros se ha acogido colectivamente y por ignorancia o por simple comodidad, a la ideología más dañina de la historia: el comunismo.
Que Margallo pida el voto para el PP con ese pin en la solapa no quiere decir que Feijoo continúe, si llega a La Moncloa, con el cierre de las nucleares. O sí...
Se llama “globalismo”. No se confunda con la “globalización “.
Se trata de la imposición, de los organismos superiores supranacionales (UE, ONU…) sobre los gobiernos nacionales, de ideas que no han sido pensadas ni votadas por los ciudadanos, pero que alteran sus vidas de manera especial: medioambiente, cuestiones antropológicas (aborto, feminismo, LGTB, eutanasia,…), económicas, etc… Su mayor exponente es la Agenda 2030, que se ha colado en nuestras vidas sin que nadie la haya votado aquí.
En definitiva, unos pocos quieren dirigir el mundo y salvarnos de nosotros mismos, que nos aferramos a querer conducirnos con nuestras propias ideas y valores.
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