Sergio.-Ya lo he dicho otras veces por aquí. Un magistrado del Constitucional también puede prevaricar y, en consecuencia, ser imputado y condenado, resultando inhábil el producto de su delito.
El Tribunal Supremo podría juzgarlo.
Sé que el choque de trenes sería brutal. Pero no lo es menos el panorama que se avecina si, finalmente, prospera la voluntad del impresentable Golpe Pumpido.
Artala.-También serán cómplices y merecerán ser reprobados los mal llamados vocales “conservadores”, si facilitan que haya quorum en el pleno en el que se pretende aprobar esa aberración.
En nuestras circunstancias, alegar que asisten a las sesiones de ese degenerado comisariado político para evitar el choque institucional es un insulto a los españoles.
Blanqueando con su presencia este bodrio jurídico se van a enfrentar abiertamente con la Judicatura, el último y único bastión del Estado que hoy defiende nuestras mermadas libertades.