Roberto Gómez
Lo woke, lo climático y todas esas zarandajas son modas posmodernas. Tan pronto están como desaparecen. Destruido el relato queda el vocero, que en el caso español es un corrupto. Mire, soy de y vivo en Bilbao. El año pasado por estas fechas en el casco viejo lucían prácticamente en todos los edificios balcones con banderas arcoiris y otros que rezaban “welcome errefujiatuak”. Evidentemente eran los de Bildu, las gentes de a pie, sus votantes. Ahora no hay prácticamente ni un solo trapo de esas cuestiones. Bildu tocó corneta y se dio cuenta que el vasco estaba en peligro de extinción así que lo de la inmigración como que no. Y respecto a lo woke comprendió que en breve va a ser deshonroso. Ahora hay banderas palestinas. La cuestión no es la postura de ese partido, sino cómo las gentes de a pie cambian de una moda a otra con una facilidad tan pasmosa.
Los que ahora son wokes y climáticos mañana pueden venerar a Franco y buscar pozos de petroleo en las costas si creen que eso les hace ser especiales.
El problema no es el relato en su contingencia, sino lo maleable del pueblo y la mala calidad de la mina de donde surgen los políticos. Son vetas envenenadas por el Maligno.
https://www.eldebate.com/opinion/20250611/puede-limpiar-esta-pocilga_306001.html
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