martes, 3 de junio de 2025

 Palabras.-La mafia no se impone solo con violencia, se arraiga cuando el Estado abdica de su función ética y la sociedad civil normaliza la corrupción como mal menor. Su razón de ser es el poder absoluto, disfrazado de orden y protección, a cambio de sumisión y silencio, allí donde la justicia se vende, la mafia compra. Su influjo se filtra en lo cotidiano, en los favores, en los pactos tácitos. Y cuando la política deja de representar al ciudadano para convertirse en extensión de intereses mafiosos, el sistema democrático se vacía por dentro.


En ESPAÑA, esta lógica no es ajena. El uso partidista de las instituciones, la colonización del poder judicial, la cooptación de medios y la impunidad blindada no son desviaciones accidentales, sino síntomas de un proceso más profundo: la transformación de la política en una herramienta al servicio de redes clientelares y pactos oscuros.


El resultado es la desaparición de ESPAÑA como nación cívica, unida por un proyecto común. En su lugar, ha surgido un conjunto de intereses tribales, protegidos por estructuras que operan como mafias: sin ley, sin lealtad, sin límite. Y el ciudadano, cada vez más solo, aprende a sobrevivir donde ya no se puede confiar ni en la justicia ni en la palabra. Esa fe cívica, lenta, pero implacablemente erosionada, deja tras de sí un vacío difícil de llenar: el desencanto de quienes soñaron con una nación decente y despiertan en un territorio rehén de la cobardía y la mentira.

https://www.eldebate.com/opinion/20250603/aplica-lejia-tendremos-sanchismo-sanchez_303194.html

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