Cristina Kirchner, hoy, camino del presidio.
Fue el modelo. Sánchez y su esposa se limitaron a plagiarlo. Puede que el pupilo del peronismo, Pablo Iglesias, les contará la técnica de ese permanente golpe de Estado. El matrimonio como vía expedita al poder absoluto y al robo impune. En familia y en partido. O sea, en Mafia. Y la liquidación de los jueces. Con distintos grados de ensañamiento. Cristina Kirchner, hoy, camino del presidio. Y los Sánchez, a la espera.
– Cristina Kirchner, última (por ahora) líder carismática del fascismo peronista, reverenciada por un Pablo Iglesias que se derrite ante la lideresa del fascismo argentino, mientras aspira a ser contagiado por idéntico carisma. Una pasta, vamos.
– Cristina Kirchner, última heredera del populismo del garrotazo y el tiro en la nuca, ofrecida a la mirada embobada de un Baltasar Garzón hacia la dama cuyo juez investigador amaneció milagrosamente cadáver. Una pasta, vamos.
– Cristina Kirchner, en sororal compañía de la tan humanitaria alcaldesa de entonces, la antes juez Manuela Carmena. La cual supongo habrá olvidado lo que pudo pensar cuando los camaradas de Kirchner asesinaban en masa a sus camaradas del partido comunista argentino. Una pasta, vamos.
– Cristina Kirchner, fascista tiernamente arrullada por la tan antifascista Irene Montero. Bueno, tal vez ésta no sepa lo que los hombres de Perón hicieron con los militantes de la extrema izquierda argentina: de ambos sexos. Que fue bastante peor que matarlos. Pero, seamos piadosos. Ni eso, ni nada, sabe la señora Montero: estrictamente nada. Se lo pueden contar los pocos trotskistas argentinos (de ambos sexos) que sobrevivieron. Una pasta, vamos.
https://www.eldebate.com/opinion/20250613/como-kirchner-sanchez_306780.html
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